Un año de derrotas, fue lo último que pensó antes de quedarse dormido, ese año había fracasado en todo, y lo que más le dolía todavía era haber dejado ir al amor de su lado, porque sin él ya no podía volar, ya no podía danzar, ya no podía reír, ya no era capaz ni siquiera de soñar, fumaba para sentir el olor de sus manos, tomaba para sentir el sabor de sus besos, sumergía sus pies en el agua para recordar sus caricias, no soportaba estar sobrio sin ella, no soportaba estar despierto sin ella, se sentía incompleto en todos los sentidos, como si hubiera perdido la mitad de su piel, la mitad de su cara, la mitad de su corazón; todas las noches su cama se inundaba de lágrimas y por más que embriagara su corazón, por más que intentara desinfectar su alma con licor, era hasta ahora imposible olvidarla, cambio su cama por una más pequeña para no sentirse tan solo, pero de todas formas su cama se sentía vacía, dejo de mirarse a los ojos en el espejo para evitar verla reflejada en ellos, se daba golpes en la cabeza, pero nunca llego a quedar inconsciente, no entendía porque dependía tanto de su presencia, porque agonizaba con su ausencia, su vida estaba rota, su alma quebrada y su cama vacía, de día vivía su vida, de noche revivía su pasado una y otra vez hasta quedarse dormido entre los recuerdos, quería desangrar sus labios para borrar sus besos, quería quitarse las entrañas para ver si de esa forma se la sacaba de adentro, es que la tenía tan adentro que ni siquiera sabía en donde estaba metida; al despertar la mañana siguiente, con las lágrimas todavía húmedas en su rostro decidió mirarse de nuevo al espejo, encontró la misma cara gris, los mismos ojos opacos, nada había cambiado, solo lo había aceptado, una vida sin ella, conformista podrían llamarlo, sin esperanza, porque simplemente no valía la pena esperar lo que nunca iba a pasar, su regreso, tranquilo, pero infeliz, con su pecho lleno de suspiros pero valiente por enfrentar el mundo solo.
miércoles, 23 de diciembre de 2009
Que corto es el amor y que largo el olvido
Un año de derrotas, fue lo último que pensó antes de quedarse dormido, ese año había fracasado en todo, y lo que más le dolía todavía era haber dejado ir al amor de su lado, porque sin él ya no podía volar, ya no podía danzar, ya no podía reír, ya no era capaz ni siquiera de soñar, fumaba para sentir el olor de sus manos, tomaba para sentir el sabor de sus besos, sumergía sus pies en el agua para recordar sus caricias, no soportaba estar sobrio sin ella, no soportaba estar despierto sin ella, se sentía incompleto en todos los sentidos, como si hubiera perdido la mitad de su piel, la mitad de su cara, la mitad de su corazón; todas las noches su cama se inundaba de lágrimas y por más que embriagara su corazón, por más que intentara desinfectar su alma con licor, era hasta ahora imposible olvidarla, cambio su cama por una más pequeña para no sentirse tan solo, pero de todas formas su cama se sentía vacía, dejo de mirarse a los ojos en el espejo para evitar verla reflejada en ellos, se daba golpes en la cabeza, pero nunca llego a quedar inconsciente, no entendía porque dependía tanto de su presencia, porque agonizaba con su ausencia, su vida estaba rota, su alma quebrada y su cama vacía, de día vivía su vida, de noche revivía su pasado una y otra vez hasta quedarse dormido entre los recuerdos, quería desangrar sus labios para borrar sus besos, quería quitarse las entrañas para ver si de esa forma se la sacaba de adentro, es que la tenía tan adentro que ni siquiera sabía en donde estaba metida; al despertar la mañana siguiente, con las lágrimas todavía húmedas en su rostro decidió mirarse de nuevo al espejo, encontró la misma cara gris, los mismos ojos opacos, nada había cambiado, solo lo había aceptado, una vida sin ella, conformista podrían llamarlo, sin esperanza, porque simplemente no valía la pena esperar lo que nunca iba a pasar, su regreso, tranquilo, pero infeliz, con su pecho lleno de suspiros pero valiente por enfrentar el mundo solo.
martes, 22 de diciembre de 2009
3 DESPERTARES
Me despierto con la cabeza revuelta, los dedos todavía me huelen a marihuana, y mi alma todavía sigue rota, en mi cuerpo tengo un sentimiento intranquilo, que me dice que tengo que escapar de mi destino, de mi cuerpo, de mi vida. Anoche intente embriagarla, sanarla, desinfectarla, pero es imposible, todavía no se le quita lo usada que ha sido, todavía no se le quita ese olor a nostalgia, el alma se resiste.
Me he despertado tres veces y esta última tuve que resignarme a estar despierta, tuve que enfrentarlo, tuve que dejar que el consiente tomara mi cuerpo, no es justo despertar sin querer despertar, no es justo que lo obliguen a vivir sin querer vivir el día, a estar con los ojos abiertos, con los oídos abiertos, con la nariz abierta y con la boca cerrada, es a la única que puedo controlar, porque hasta mis manos escriben solas, escriben lo que mi boca quiere decir.
Sigo tumbada en la cama sin querer salir al mundo, sin querer darle la cara al público, sin querer iniciar la función, mi pelo todavía juega con el humo, y en mi nariz están metidos todos los olores de la noche de anoche, en mi piel todavía está la humedad y quedan algunas de las palabras que fueron pronunciadas en la critica que se le hizo a la vida, cierro los ojos y me devuelvo al momento en que estaba acostada en ese colchón, en esa terraza mirando el cielo naranja, viendo como las palabras que salían de cada boca iban volando iban subiendo hasta perderse en el silencio; abro los ojos y de nuevo estoy en la misma cama, en la misma habitación, en la misma casa, en la misma ciudad, que me aprisionan, que me sumergen en un mar de nada, en un mar sin movimiento, sin marea, en esta ciudad inmóvil, lenta, que no me deja dar los pasos a mi ritmo, un ritmo arrítmico, que a veces va rápido, a veces va muy rápido y a veces ni se mueve.
Acostada mirando el techo, buscando una motivación, un argumento, una necesidad que me obligue levantarme, de esta, por ahora, mi tumba, a ponerme el disfraz y empezar de nuevo a actuar, de día es la función y de noche es lo real, en la noche salen las criaturas, los demonios, las almas, sale todo lo que no se atreve a salir cuando hay luz, porque la luz revela todo nuestro lado oscuro, la luz nos obliga ver lo que no queremos ver.
Despierta, acepto ahora que estoy despierta, Iré a bañarme al rio, para que se me lleve todo lo amargo, para que me quite este olor a humedad y me desempolve un poco los ojos, para empezar el día, empezarlo tarde para terminarlo rápido, tratare de no dejar entrar tanto la luz, tratare de sonreír un poco, tratare de estar sobria.
sábado, 19 de diciembre de 2009
Huele a lluvia
viernes, 11 de diciembre de 2009
Te quedo grande


