jueves, 28 de enero de 2010

Disfraz de orgulloso

Sentado desde tu ventana me extrañas, me piensas, te ves ridículo con tu disfraz de orgulloso, los recuerdos te están volviendo mierda poco a poco y no lo soportas, por eso miras hacia fuera, porque no soportas verme adentro, en todos lados, no soportas verme acostada a tu lado mirándote a los ojos, no lo soportas, te llenas de rabia, para tratar de olvidarme, pero no logras borrar mis palabras, no logras sacar todavía esos besos, ese olor, esos momentos, te saturas, quieres gritar, pero tu disfraz de orgulloso no te deja, sacas la cabeza por la ventana porque te aturde el silencio, pero es inútil ya que el sonido del viento te hace sentir más culpable, te acuestas mirando al techo y en tu cabeza una y otra vez la misma escena se repite, los dos frente a frente; las palabras que no pronunciaste ahora te queman la garganta, y te muerdes los labios para calmar el dolor, no quieres cerrar los ojos porque mi imagen siempre aparece, te arrepientes, mis preguntas te llenan los oídos, ya no sabes cómo responderlas, el disfraz de orgulloso no te lo permite; me borras, me matas, me desdibujas, me anulas, me cancelas, pero se te hace imposible olvidarme, tratas de envenenar los recuerdos, le echas sal, vinagre, tinta, mercurio, cianuro, vodka, humo, porque te duelen, te castigan, te ahogan, los odias, me odias, te odias. Sientes como se va inundando tu alma con mis lágrimas, y el dolor crece y la culpa y el miedo y la rabia, explotas en sollozos, el disfraz de orgulloso se derrite.

sábado, 23 de enero de 2010

Salo-me


Sus ojos ya no tiene pupila, se los han comido las lágrimas, su mirada se ha vuelto blanca y ahora solo mira a la nada. Sirve dos platos en la mesa, uno es para ella comer y el otro lo llena de espera, esperanza, ausencia, vacío, el plato queda vacío, se alimenta con desaliento, no distingue los sabores, se le han olvidado como también el hablar; el tiempo le sobra por todas partes y no encuentra donde poner su mente, así que simplemente la distrae con cualquier cosa; se sienta a recibir el viento en el rostro, es su único consuelo, el viento la acaricia mientras enfría sus mejillas, que no dejan de sonreír, porque recuerda que es sentirse viva, mientras el viento pasa también entre sus dedos y juega un poco con su pelo, ella empieza a dejar que la mente fantasee un poco, que empiece a volar y la deja ir entre el viento, su cuerpo ausente y danzante con el viento se deja llevar también, la sensación de que es acariciada, la hace feliz, ella ha sido olvidada, ya no es una persona ni un alma en pena, es un ser que deambula en amaneceres, con los pies fríos, buscando algo de calor, con sus labios secos, buscando algo de humedad, con las palabras olvidadas tratando de recordar.

domingo, 17 de enero de 2010

Benjamin y el mes de Enero



Benjamín me prestó su nombre, fuimos a la notaria e hicimos el acuerdo, me dejo usarlo en todo, menos en los gatos, ya que era alérgico, yo le dije que su nombre sabia a burbujas en la boca, a dulce y que se lo iba poner a un durazno y a una muñeca de trapo, pero en este caso sería Benjamina, mientras yo jugaba a ponerle su nombre a todas las cosas, él efectúo su plan macabro, empezó quitándole los minutos, luego las horas, luego los días y el día menos esperado, el mes de Enero había desaparecido del calendario,;llevo a mi casa galletas con chispas de chocolate para celebrarlo, nos toco sentarnos en el techo porque su nombre estaba regado por todas partes y no había lugar para hacernos, allá mientras me comía las chispas y él las galletas, me pregunto y ahora ¿qué hacemos con el tiempo? Yo un poco alterada le pregunte ¿por qué?, ¿no los has notado? Pregunto él, ¿Qué?, pues que el tiempo ahora corre más rápido y no sé qué hacer, porque primero no le avise y no se había atado los cordones y segundo, los momentos van a ser más cortos; no lo había notado, estaba muy ocupada, colgando tu nombre en todas partes, pero ahora que lo dices mira, ni me di cuenta a qué horas se nos acabaron las galletas, pues la verdad lo único que se me ocurre es que nos inventemos otro mes, pero que, si siempre habrá uno que va ser el primero, en el que todo el mundo tiene esperanzas, va a ser lo mismo, ¡no! Grite yo, para para, ¿si le ponemos un buen nombre como jugoso o estruendomania o tornasol o algo así, que desde el principio suene a algo divertido? Podría ser, pero de todas formas deberían ocurrir eventos que hagan del mes algo tan bueno que la gente se olvide de los planes, las esperanzas, el inicio, la espera, ¿y que se vuelva una tradición? Pregunte yo, ¿podemos hacer que un día se llame benja? Claro claro todo lo que tú quieras, es un mes para sentirse libres de todo, es un mes para no pensar demasiado, es para olvidarse de los deberes, las responsabilidades, es un mes para solo sentir, vivir, reír y disfrutar, yo entusiasmada por todo lo que él me decia corrí por los materiales para diseñar un nuevo calendario, le pusimos lluvia de estrellas, verano de agosto, luciérnagas, el sonido de las chicharras, molinos de viento, cerveza, pies descalzos en la hierba, cerezas, cascabeles, panderetas, rock and roll, dientes de león, atardeceres y un montón de cosas más, que nos hacían sonreír; después de haberlo terminado, nos acostamos a ver las estrellas y cuando empezó a amanecer nos dimos cuenta que estábamos en el primer día de Tornasol, porque todo, absolutamente todo era mágico.

sábado, 9 de enero de 2010

Sin titulo tambien

Al amanecer apareció caminando por medio de la calle, con gafas de sol y sus labios tostados, llevaba un traje de humo, en su pelo algunas cenizas de la noche, tenía el aliento gastado y el sueño espantado, caminaba a encontrarse de nuevo con su mundo, sus pasos eran empujados por la obligación, su mente dormida solo se dejaba llevar. Tenía los labios tostados por el frío, de tanto besar, de tanto fumar, de tanto gritar, de tantos mordiscos, de tanto vino, las gafas de sol era para ocultar sus ojos rojos, sus ojos rotos, sus ojos cansados, sus ojos perdidos, olvidados, naufragados; el traje y las cenizas, era lo que le había dejado la noche, su aliento estaba gastado porque ya se había cansado de hablar, el sueño espantado porque había dejado escapar sus sueños y caminaba porque volvía, porque tenía que volver, pero no quería, porque le gustaba estar ausente, y el mundo al que volvía: desesperanzado, desesperado, descolorido.

La chica Triste


Ella siempre olía a nostalgia, su ropa, su piel, su pelo, sus besos sabían a nostalgia; su respiración era pausada, como si siempre estuviera suspirando, Con sus ojos opacos y la mirada perdida, como si su cabeza estuviese metida en un mundo de recuerdos, siempre navegando en vidas pasadas, siempre quería escapar;se me metía en el pecho tratándose de ocultar de la realidad, pasaba noches enteras sumergida en nubes de humo tratando de olvidar, tratando de colgar sus recuerdos muy lejos de ella; yo solo la consentía, me gustaba porque me dejaba acariciarle mientras se quedaba dormida. Dormida, se pasaba la mayor parte del tiempo dormida, decía que simplemente no quería estar consciente de que estaba viva; yo la distraía ella me utilizaba, nunca la vi llorar, supongo que sus lágrimas ya se habían agotado muchos días atrás, se sentaba en el balcón a desojar margaritas, a esperar el anochecer, para poderse enloquecer, trataba de tragarse el viento, porque quería llenar su vacío, pero no funcionaba, decía que nunca era suficiente, yo solo la acariciaba, cambiaba de piel muy a menudo, el pelo lo llevaba todos los días de forma diferente, me decía que quería escapar de su esencia, pero que por más que lo intentara, no lo lograba, me dijo que había inventado una máquina para cambiar de forma, que se había cambiado el nombre 234 veces, que había vivido en muchos mundos diferentes, pero que era imposible, totalmente imposible, dejar de ser, dejar de sentir… yo solo la acariciaba, no me dejo que hiciéramos planes, no me dejo pensar nunca en estar juntos, cuando trataba de hablarle de eso, ponía los Rolling Stones a todo volumen y bailaba poseída por la música hasta caer al suelo desmayada, yo solo la acariciaba…un día volví a casa y encontre su nota: Me voy a vivir dentro del mar… y ahora estoy solo con su nostalgia

Desencuentro

Después de buscarla entre sueños, entre las calles, entre ciudades perdidas, ella volvió a ella con la piel más usada, los labios gastados y los besos cansados; ya no era la misma de los ojos de pájaro, ahora era un alma agotada de girar tanto, de estar perdida. El encuentro fue apasionado, como siempre, con música, con vino, con mucho humo, con muchos besos; pero ya no eran los mismos besos, la misma mirada. Caminaron un par de tardes juntas, ella como siempre con su pelo enmarañado y los cordones sueltos, saltamos en varios charcos pero ninguno les lavo los pensamientos, hicieron lo que siempre hacían: Tomar, fumar, jugar, hablar, reír, leerse, cantarse, mirarse; pero nada era lo mismo que antes, se habían perdido, habían cambiado, a pesar de que el amor fuera el mismo aunque nostálgico, ya no eran las mismas personas, ahora preferían encontrarse solo en el pasado. Se volvieron a separar, como si el encuentro nunca hubiera existido, cada una se volvió a sumergir en su mundo, quedándose con su amor y sus historias del pasado.